lunes, 23 de junio de 2008

¡El cuento del aburrimiento!

SOFÍA: ¿En qué pensás, Tomás?
TOMÁS: En el aburrimiento.
SOFÍA: ¿Por qué? ¿Estás aburrido?
TOMÁS: ¡¿Pero qué tiene que ver?! Si estoy pensando en algo no me puedo aburrir. Y además... me divierte.
SOFÍA: ¡Ay, bueno, y yo qué sé! Seguro que empezaste a pensar en el aburrimiento porque estabas aburrido.
TOMÁS: ¡Que te digo que no!
SOFÍA: Mmm... ¿y cómo empezaste?
TOMÁS: Me parece que la aburrida acá sos vos, que no parás de preguntar “cositas”. ¿No tenés nada que hacer o qué?
SOFÍA: Tengo mil quinientas cosas para hacer, queridito. Pero te vi acá solo, tan aburrido, que me dio noséqué.
TOMÁS: Bueno, pero ya te dije que no estoy aburrido. Quizás ahora un poco... con esta charla que es un plomo.
SOFÍA: Vos sí que sos complicado, eh. Mirá que pensar así como así en el aburrimiento, algo tan aburrido.
TOMÁS: No, nena. Es muy simple, evidentemente simple.
SOFÍA: A ver...
TOMÁS: ¿A ver qué?
SOFÍA: ¡Eso del aburrimiento!
TOMÁS: El aburrimiento no se puede ver. ¿No ves que no existe?
SOFÍA: ¿Veo o no veo? Da lo mismo, porque igual no veo nada. Pero si no existe, ¿en qué pensás?
TOMÁS: En lo linda que estás...
SOFÍA: (Para sí.) Ay, era re obvio, ya lo sabía. ¡Y se hacía el aburrido el sonso!

Imagen de Milo Locket

jueves, 19 de junio de 2008

A los gatos nunca les llueve


Miró por la ventana.
Caían gotas grandes como una vecina gorda en camisón.

Su maullido de alegría se escuchó hasta el octavo piso. Había que salir a chapotear.
Se asoma a la puerta. Lo salpican las gotas que rebotan en el piso.
Una patita afuera, la otra sale detrás.
Pero un paraguas lo espera, alerta. Rojo granate amenazador.
Un salto rápido a la calle y nada más para alcanzar la lluvia.
Pero el paraguas lo sigue y lo resguarda del agua.
¿Un gato que quiere ser llovido? ¿Dónde se ha visto?
Para un lado, para el otro...
Pero el paraguas no se deja esquivar.
Maullidos y saltos acrobáticos. Contorsionismo perfecto.
Pero el paraguas no se deja esquivar.
Piruetas imposibles y estiramientos elásticos.
Pero el paraguas no se deja esquivar.
Suspirando, con las patitas apenas embarradas, vuelve a casa y se echa a descansar.
El paraguas sigue ahí, en la puerta, complaciente.
Al fin y al cabo, se sabe: a los gatos nunca les llueve.


Basado en la ilustración de
Emiliano Quintana.

martes, 17 de junio de 2008

Jóvenes editores independientes de Gran Bretaña

El jueves 19, estos muchachos británicos estarán en Clásica y Moderna en el marco de un ciclo de conferencias destinadas al ámbito editorial que organiza el Gobierno de la Ciudad. El viernes 20, aunque parezca inverosímil, van a participar de un encuentro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. La cita está programada para las 19:00 hs. en el aula 03 del subsuelo, la tan conocida “Boquitas pintadas”. El evento será traducido y cuenta con el patrocinio de la Secretaría de Cultura de la Nación y el British Council.
¿Hay que ir? ¿El asunto merece sacrificar un práctico de Literaturas Eslavas en el cual se hablará del gran Chejov? Por el momento, hay dudas. Intuyo que la curiosidad será decisiva. ¡Ahí nos vemos entonces!

viernes, 13 de junio de 2008

Jugar con el fuego y fugar con el juego

Hoy estuve rodeada de enanos de 5, 6 y 7 años durante 5 horas. Las nenas que te dicen 'Miss, miss' y te abrazan y te dan besos; y los varones que te miran complices. Estar en el colegio otra vez me recordó a Todos los juegos el juego de Roldán.
Porque habla del trompo y las estrategias para tirarlo, la bici roja que lo lleva a lugares increíbles, el barrilete al que se subían todos y el que más me gustó a mí: el del ojo del tigre. Narrativamente, una intriga buenísima y un desenlace amoroso tanto mejor. Para chicas enamoradas/-izas. Otro libro de Colihue preciosamente ilustrado, esta vez por Enzo Juan Oliva.
Como dice Roldán en el prólogo: "Por eso escribo un libro de cuentos con juegos, porque ahí - me parecía - era la zona donde pasaban las cosas importantes. Cincuenta años después sigo creyendo lo mismo".

Apelo a sus memorias... ¿a qué jugaban? ¿A qué juegan? ¿Pueden creer que el elástico sigue vigente? ¿Eran de los que se ocultaban en el quemado?

lunes, 9 de junio de 2008

Derrotado por adolescente

Birmajer es uno de esos personajes que se aman o se odian. O más bien, se odian o a uno le es indiferente. Resulta que estoy leyendo Derrotado por un muerto, algo así como una segunda parte de Un crimen secundario. El último lo había leído de peque, cuando salió, y debe haber sido de la biblioteca porque no lo encuentro en casa. (Me encantaba la biblioteca de la escuela). Creo que de todos modos no tienen mucha continuidad entre sí.
El tema es que si ahora tuviera 13, este libro entraría en los 'muy interesantes' que devoraría en breves días. Ahora es un poco distinto, me da más que criticar. Trata todo lo que se espera: la sociabilidad en el secundario, la primera vez, los padres ¡y encima agarra suspenso y nazis! Super porteño, con esos giros lingüísticos y sitios que si no conocemos nos pasa la historia por al lado. Tiene ilustraciones muy 'comic' de Patricia Breccia (que personalmente no me gustan mucho, pero sólo cuestión de gustos). Y como ya pispié el final, puedo contar que cita a Calamaro y su "me desperté temprano hoy, estoy enamorado de tu voz, estoy viviendo un tiempo bueno".. Capaz que es para adolescentes de hace 10 años, ¿o seguirá vigente?

Esto fue: Birmajer, Marcelo. Derrotado por un muerto. Buenos Aires, Colihue, 2005 (?).

sábado, 7 de junio de 2008

Le zoo


















Recuperé este libro que formó parte de mi inicio al mundo de la lectura. El pobrecito había sido relegado a la biblioteca de la casa de mi abuela, junto con otros libros que ya no tenían lugar en mi casa. Ahora, con orgullo, lo recupero. Además, obviamente es muy mío... ¡Un "Para Luciana" en tapa con la letra de mi tía, la que desde París nos mandaba libros lindísimos!
En Le zoo van desfilando un lion, un éléphant, un ours, un serpent, un singe y un tigre. Por supuesto, ninguno enjaulado. Esto me hace pensar que quizás lo despaché para lo de mi abuela porque temía ser devorada por esos feroces animales sueltos...

jueves, 5 de junio de 2008

La noche del elefante de Gustavo Roldán

¿Qué decir de esta bonita edición de Los Libros del Malabarista de Colihue? Imposible no quererlos. ¿Cómo no mirar la ilustración que ocupa tapa y contratapa por Gustavo Roldán hijo? Y ni hablar de las contratapas genéricas de la colección que nos dedica los libros para que nos ubiquemos en la categoría que más nos guste.
Este libro trata sobre la libertad y el encontrar un lugar. Nuestros personajes (elefante y elefanta) ya se sienten mediocres en el circo de siempre y deciden partir. Y arriban al monte, donde los esperan animales descreídos... y aquí viene uno de los segmentos con más comicidad. El mono escucha ruidos y intenta contar a los otros lo que ve desde su árbol. Aquí cito:

" - Mo... mo...
- ¿Monos?
- No, mo... mo...
- ¿Moco? ¿Morocho? ¿Mondongo? ¿Qué cosa, monito?
- Mo... ¡monstruos!
- Tienen una víbora larguísima en la nariz.
- ¿Qué más?
- Tienen alas en las orejas.
- ¿Qué más?
- Cuatro troncos en lugar de patas.
- ¿Qué más?
- Tienen dos lanzas muy gruesas en la boca"

Una lechuza desconfiada, un yacaré preguntón, y jirafas que se parecen a elefantes, forman la fauna adorable de este librito. No sé qué les parecerá a los chicos, pero a mí me encanto. (Y aparte, $10!).