viernes, 24 de octubre de 2008

Sobre Huellas en la arena, de María Teresa Andruetto

Andruetto, María Teresa. Huellas en la arena. Buenos Aires: Sudamericana (Pan Flauta), 1997.

El asunto parece ser saber cuándo y cómo. Saber narrar entre los gestos de la voz y los gestos del silencio. María Teresa Andruetto se permite integrar ambos espacios en el tiempo del relato, y así lo efímero se mezcla con lo duradero, el recuerdo con el olvido, la vigilia con la opacidad del sueño.
Recurriendo al estilo oriental, en los catorce cuentos que integran el libro se prescinde del ornamento y se propone la simpleza y la brevedad como forma de lo bello; la fijeza es eludida y por ello la realidad se transforma secretamente en las ilusiones del hombre.
Bien puede decirse que este es un libro de poesía, y que la poética de Andruetto tiene la ventura de poder autonombrarse, de poner en escena los modos que tiene la narración de discutir la temporalidad, de invertir lo dicho anteriormente (lo ocurrido anteriormente) sin recurrir a la clausura.
La lectura de Huellas en la arena convoca extravagancias. Como lectora sentí un inusitado impulso por asirme del aire y también cierta empatía por los giros del misterio. Intuyo que cada lector experimentará sus propias cercanías y también sus propias distancias. Pero aviso que la permanencia de las huellas en la arena es un capricho del agua y que aferrados al aire estamos siempre.
El maestro samurai dice: “Lo que has vivido y olvidado, eso serás”.
Y si somos lo vivido y también lo olvidado. Si somos lo dicho y también lo silenciado, si el silencio también es una huella... Somos, por qué no, lo que va y lo que viene –lo siempre efímero–, esa instancia variable y puramente deíctica, puramente literaria.

sábado, 11 de octubre de 2008

El arte de la puntuación


Colgar, no perdonar.
Colgar no, perdonar.

Broma de cajistas


De: Lange-Müller, Katja. Los últimos: Registros de la imprenta de Udo Posbich. Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2007.

lunes, 6 de octubre de 2008

Breve, brevísimo y para los docentes

Salió una nota a Daniel Pennac en el ADN Cultura del sábado. Sólo hago un breve recorte de cómo hacer la diferencia en las clases de lengua. "(...) tenía que hacerles entender que la gramática no es un simple conjunto de reglas, sino el instrumento con el que la humanidad consigue expresar razonamientos y sentimientos. Que los adjetivos no son abstractos, sino que proceden del deseo de precisar el significado de un nombre. Que los pronombres pueden esconder grandes misterios. (...) Que si no adquieren esa caja de herramientas, sus pensamientos los acabarán asfixiando en el sentido físico del término, porque no tendrán un discurso estructurado, no sabrán cómo exteriorizar sus emociones. (...)". Me pareció una linda reflexión para los estudiantes de secundario, el ver los misterios atrás de las palabras; y para todos: si no hablamos discursivamente, en diferentes maneras y con diferentes personas, las ideas nos van a ahorcar, o peor aún, ¡se van a ir!