Este poema de Clarice Lispector tiene dos sentidos de lectura: de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba; el inicio y el ánimo están íntimamente ligados. Elegir el recorrido es un asunto de instantes. Apunto al vaivén. O, como diría Murakami, al movimiento de ascenso y descenso de la marea.
mi vida no tiene más remedioestaré engañándome diciendo quetodavía es posible el futuro que soñétengo absoluta certeza quenada de lo que aprendí fue en vanosiento dentro de mí quetener un sueño no significa nadano podría decir jamás quemi futuro puede ser brillantesiento cada vez más queya no tengo esperanzay jamás volveré a mentir quela vida es una gran fiestahoy reconozco que es verdad quevivir es no dejarse llevar por la ilusión...
Abro mi ejemplar de Oliverio junta preguntas y encuentro una conmovedora –al menos para mí– dedicatoria de la autora:"Para Luciana, para que en Oliverio encuentres un amigo.Cariñosamente,Silvia, 1995".Pensar que ahora me la cruzo en presentaciones de libros, eventos, ferias. Y no sé bien qué decirle. "Soy tu fan; te sigo desde Cuentos y chinventos. No me perdí ni uno solo de tus libros"... No, eso sería muy obvio y las autoras escapan del lugar de celebridades. Tendré que prepararme para la próxima.Oliverio junta preguntas en un cuaderno. Anota y anota. Hasta sumergirse en el oleaje de la incertidumbre y su movimiento cíclico. Y, de repente, el naufragio. El extrañamiento de los formalistas rusos. Oliverio se enamoró. De un tirón completó el cuaderno de los interrogantes. Sin respuestas al enamoramiento, pero con un sinfín de preguntas que lo sobreviven, un sinfín de misterios por resolver.
Anduve leyendo mucho Oliverio Girondo, como para distraerme del caos finañístico. Leyendo, leyendo, encontré (bueno, en verdad es una de las primeras páginas del libro, pero lo estaba leyendo al vesre) esta cita en los Veinte poemas para leer en el tranvía, edición de Losada."Yo, al menos, en mi simpatía por lo contradictorio -sinónimo de vida- no renuncio ni a mi derecho de renunciar, y tiro mis Veinte poemas, como una piedra, sonriendo ante la inutilidad de mi gesto."Y con el tema de los nombres, viajé hasta el texto de la Schujer, Oliverio junta preguntas, publicado por Sudamericana. Y corrí a buscarlo a la biblioteca, por el buen recuerdo que me había causado. Cuestión: no estaba en mi biblioteca. Aunque la idea de coleccionar pregunta ya solita me hace sonreir... Les dejo la tapa, para ver si se acuerdan qué tenía de copado.
Dicen que dicen...Graciela Montes en La guía de Marc Soriano: "la literatura para niños pequeños no es en absoluto pequeña, porque es el campo donde se libran las más grandes batallas de la cultura y del arte".Muy fin de año ya...