No es que no quisieran fomentar mi pequeña lectura. Simplemente se cansaron de que los libros me duraran sólo pocas semanas.
Los gastaba, realmente. Los libros pop-up para mí tenían (y tienen todavía) magia. Aparentan ser un libro común y corriente (quizás a esa altura ya me empezaba a aburrir lo común y lo corriente), pero al abrirlos se despliega un mundo increíble... ¡en 3d!
El único que sobrevivió prácticamente entero fue Robot, de Jan Pienkowski, que guardo en mi biblioteca y trato de no abrir mucho, para que no se le sigan cayendo las partecitas.
Entonces...
Podrán entender mi alegría cuando recibí para navidad este libro increíble:

Se trata de Alice in (pop-up) Wonderland, de J. Otto Seibold. La gente de FCA preparó una especie de trailer para este libro y la verdad es que no tiene nada que envidiarle al libro real.
Pero ahora ¡tengo el libro real!
Y estoy encantada.





