lunes, 27 de abril de 2009

La abeja que no era ni joven ni vieja, de Adela Basch

Basch, Adela. La abeja que no era ni joven ni vieja. Buenos Aires: Atlántida, 2006. (Ilustraciones de Sara Sedran)

Esta es la historia de una abeja que no era ni joven ni vieja –de una abeja, como quien dice, medianita–, la cual, básicamente, vivía en una burbuja. Hasta que un día, como para romper la monotonía, decidió emprender la arriesgada aventura de salir de viaje para conocer el mundo. Mientras avanzan las páginas y avanza la abejita, los descubrimientos se van a suceder uno tras otro. Pero el descubrimiento más maravilloso será de orden filosófico-lingüístico; porque, al fin y al cabo, ¿quién es “yo”?
La abeja que no era ni joven ni vieja es un texto que explora la relación entre lenguaje y realidad, entre palabra y existencia. El deíctico aparece como un espacio confuso, donde el anclaje en la idea de una presencia única impide el acceso a la diversidad. Pero la abeja apuesta al movimiento y se permite conocer lo otro: una mariposa, un grillo, una rana, una coneja. Y estos otros siempre son “yo”, igual que ella misma. En este sentido, el descubrimiento de la abeja es doble: por un lado, se encuentra con una realidad que desconoce, y, por otro lado, descubre los modos que tiene el lenguaje de nombrar y de dar sentido a lo exterior, un sentido que es siempre múltiple y variable.
Dentro de la obra baschiana, este es un texto atípico. Y me animo a arriesgar que es, también, un texto clave para comprender el imaginario de la autora.

lunes, 20 de abril de 2009

Pasen y vean: Foro de Ilustradores de Argentina

Estos días estuve mirando largo rato la página del Foro de Ilustradores (http://www.forodeilustradores.com.ar), como siempre muy recomendable para encontrar nuevos ilustradores y viejos renovados. El problema de la navegabilidad del sitio crece en tanto crecen los contactos del foro. Suelo utilizar el método alfabético, 3 columnas eteeeernas. Y ahí, la aventura.
Porque mi criterio fue leer la E y la F (abajo a la derecha), entrar a la breve presentación, ver las 4 pequeñísimas imágenes y pasar a los blogs. Una cantidad de clicks inusual para entrar al verdadero universo de cada uno. Después mi criterio pasó a ver los del final del alfabeto. Pero los de la M asustaban, ¡había tantos!
El formato blog me resulta muy bueno para ver las muestras con un scroll. Es lindo encontrarse también con "la persona detrás del ilustrador", ver sus talleres, sus otros intereses, su familia... A veces agradecería un poco más de información sobre sus trabajos; si son inéditos o no, con quién la publicaron. Otras tantas veces siento que hace falta un poco de variedad en las muestras, o información sobre las técnicas. Me resultan muy interesantes las muestras del trabajo en proceso, hasta llegar al definitivo.
Estaría bueno encontrarle otra vuelta al sitio del foro y, para eso, me embarco en una mini-investigación de otros sitios de otros países que sean más funcionales al momento de la búsqueda... ¡bienvenidos sean todos sus comentarios!

martes, 14 de abril de 2009

El turista excepcional, de Gómez de la Serna

Coincidiendo con la inauguración del año que nos convoca, mi amigo Fer me hizo acreedora (suponiendo que verdaderamente lo merecía) de este libro lindísimo de Ramón Gómez de la Serna, editado por Libros del Zorro Rojo. Las ilustraciones son de Hermenegildo Sábat, cosa rara pero oportuna.
El texto, que es muy corto, se puede leer acá.


Empiezo con una pregunta: ¿qué es hacer turismo? Visitar por placer lo desconocido, que siempre es ajeno, siempre es otredad. Entonces, un turista es aquel que conoce por primera vez una otra cosa (que no constituye parte de su sistema identitario) con la convicción de que va a disfrutar del evento. ¿Y qué significa excepcional? Que se aparta de lo ordinario. Entonces, un turista excepcional es aquel que accede entusiastamente a lo ajeno, y para él novedoso, imprimiéndole a la situación o al objeto cierta cuota de extrañamiento.
Estas dos preguntas que propuse conducen a la tercera y central: ¿ser un turista excepcional de lo real no significa, dentro del relato, ser un artista? Desde mi punto de vista, este es el eje del texto de Gómez de la Serna: en qué radica la metodología artística y cuál es la relación que mantiene o puede llegar a mantener con la vida cotidiana.
Nuestro turista-artista capta únicamente las excepciones. Es un turismo de la anomalía, de lo que sale de lo normal. La intervención del turista configura una ficción a partir de hechos y formas comunes, y esa reelaboración de lo ordinario anula la calidad de esperables de esos hechos y de esas formas. Se abre el espacio de lo inesperado, donde es posible que la realidad se reconfigure y adopte nuevos sentidos. Productor y receptor a un mismo tiempo, el turista observa y transforma lo prosaico: interviene generando formas artísticas.
El turista excepcional empieza con esta frase: “Ser un turista cualquiera no vale la pena, pues todo lo que se descubre está como estaba en los libros de estampas.”. La mirada del turista explora la realidad a través de las fisuras, sin permanecer cautivo ni de la iconografía ni de los repetidos relatos de viaje, idea que deviene, a fin de cuentas, en un optimismo frente al espacio llano de los lugares comunes, de lo que lentamente se fue ajando por la repetición. En la última página, el turista es mencionado como “explorador de lo inaudito”, de lo nunca oído. Nuevamente, aparece la idea de crear una ficción como forma de resistencia de lo real. La realidad profanada. En todos los rincones del mundo, nuestro personaje es y será enteramente un turista, un conocedor de lo nuevo, ya que su método de acceso a las cosas nunca va a derivar en el mismo resultado.
Para el turista de las excepciones, conocer es reconocerse como parte activa e imprescindible del entorno, y esta coincidencia solo es posible a través de la intervención. Porque el turista “sorprendía las cosas en su momento inesperado”, en una instancia que evidentemente exigía la totalidad de las presencias en el tiempo y el espacio
.

sábado, 11 de abril de 2009

¿Quién conoce a Norma Huidobro?

Este finde empecé mi segundo libro por esta autora argentina nacida en 1949 en Lanús y puedo recomendarla con mucha insistencia. Ya había leido ¿Quién conoce a Greta Garbo? y ahora estuve con Octubre, un crimen, editado por SM y ganador del Premio El Barco de Vapor. Hay, sí, muchas cosas en común entre los dos títulos:

- El tratamiento del pasado. El pasado no es estático ni lejano ni intocable. Los elementos de la infancia aparecen vivos, dando lugar a aventuras actuales. La gente mayor es fuente de información y no siempre de sabiduría, se equivocan, son cabezaduras y también les pasan cosas que los hacen menos objetivos. La dictadura enmarca las vidas de los personajes, sus padres y las historias que los atraviesan.

- La familia. Presencia fundamental, mirada con cariño, bronca, una suma de sentimientos reales y diálogos sensatos.

- El personaje. Me gusta cómo la chica principal no tiene que definirse por sus gustos y preferencias desde un principio, sino que la vamos descubriendo en el relato. No tienen necesidad de definirse y eso le permite ser más permeable a los cambios.

- El misterio. Porque las historias son realmente atrapantes e inteligentes, y se pueden resolver sin la ayuda de un adulto 'habilitante'.

- El humor sutil. Y aquí va una muestra: "Cuando Javier cocina, pretende aplausos prolongados de toda la familia. Y la verdad es que cocina como los dioses, suponiendo que los dioses existan y además cocinen. (...)"

Resumiendo, súper recomendable para pre-adolescentes interesados en misterios muy porteños (se puede ir haciendo un recorrido guiado por San Telmo con la ayuda del personaje) y personajes adorables. Dejo la tapita con ilustración de Ricardo Fernández (una lástima que la torre no sea tan parecida a la del cuento).