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lunes, 31 de agosto de 2009

El príncipe Medafiaca los saluda

Repún, Graciela y Arroyo, Eleonora. El príncipe Medafiaca. Buenos Aires: Editorial SM, 2005. Ilustraciones de Eleonora Arroyo.

El príncipe Medafiaca
, de Graciela Repún y Eleonora Arroyo, trabaja con elementos clásicos del cuento: príncipe + princesa + conflicto (bélico, territorial, moral) + banquete y perdices. Pero este libro tiene algunos detalles que lo destacan. Porque la princesa no peca de vanidosa ni de soberbia. Porque al príncipe no le interesa nada y menos que menos hacer cosas que lo cansen. Porque tampoco le interesa su poder, es un príncipe despreocupado y su actitud le salva las papas cuando empieza el lío. La cocina, en el imaginario popular, tiene mucho de secreto, de magia, de alquimia. Y esta no es la excepción. El príncipe aprende el oficio de cocinero y hace mucho más que cocinar: organiza, alimenta el espiritu, se divierte.

Cuando el monstruo ataca a la princesa Praliné (linda coincidencia), el príncipe Medafiaca ataca con todos sus frentes: ensaladas bien condimentadas, cortinas de harina-humo, claras punto nieve. La levadura lo ayuda a crecer y ponerse a la altura de las circunstancias y unos huevos fritos resultan los verdaderos salvadores (tal como en la vida real).

Las ilustraciones están genialmente tratadas por Eleonora Arroyo. Usa páginas enteras y viñetas muy simpáticas. Tienen todas una textura muy interesante, con colores que dan mucha personalidad. Posteo aquí alguna de las increíbles imágenes. Me encanta: la composición de la primera (el príncipe descansando), la forma en que se abre el mar en la segunda, esa cocina soñada en la tercera y el monstruo con espuma en la última.

martes, 25 de agosto de 2009

El incendiado

Rivera, Iris. El Cazador de incendios. Buenos Aires: Edelvives, 2009.
Ilustraciones de María Wernicke.

Que el odio y el amor son vecinos es algo sabido; incluso puede decirse que comparten el jardín. En este libro, Iris Rivera y María Wernicke nos hablan –cada una a su manera: dos modos maravillosos de narrar– del hilván que los une, de la fragilidad de ese hilván que a veces parece tan nítido que se vuelve invisible.
Hay fuegos de guerra, fogonazos de atentados terroristas, cigarrillos mal apagados, bosques envueltos por las llamas. Ante la violencia del fuego, el Cazador de incendios se aparece como una magia para reponer la calma y dejar apenas humo y cenizas.

Está el verbo y también el objeto, lo incendiado que experimenta el ardor debajo de los infernales brazos del fuego. Pero el relato no se contenta con estas dos instancias y es ahí donde aparece el nudo de la cuestión, la lógica del perseguidor-perseguido. Porque también está el sujeto. El apagador de incendios se incendia. Qué otra cosa se podía esperar del fuego, este elemento tan noble, sino la brillante jugada de invertir posiciones.

Porque más allá de su familiarización con todo lo relativo al fuego, el Cazador de incendios sabía poco y nada de cómo encender. Él apagaba. No iniciaba: interrumpía. Y tenía todo controlado.
Hasta que saltó una chispita justo contra su pecho. De nada sirvieron las cajas, cajitas y cajones. Esta vez, la Cazador de incendios fracasó: fue cazado, sorprendido, chamuscado, encandilado por el fuego de montones de cañitas voladoras. Cañitas que “estallaron en ciento treinta y seis colores diferentes y uno repetido”.
Y, por fortuna, el desincendiador incendiado tuvo el valor de no traicionar lo suyo y quedarse ardiendo, inextinguido, en el centro rojo-fuego del romance.


Jitanjáfora - pura poesía

Este fin de semana estuve en Mar del Plata en las IX Jornadas de Jitanjáfora, La Literatura y la Escuela. Fueron dos días, un poquito del viernes y todo el sábado y realmente me dieron una óptica diferente de la LIJ actual. Estuvieron presentes una gran cantidad de docentes (tanto de inicial y primaria como de secundaria) y algunas de las editoriales más importantes.


Va un resumen (muy resumido y siguiendo el orden de aparición):
- Me parece excelente el trabajo que hacen las Jitanjáforas. Ser sede de ALIJA es una responsabilidad que llevarán adelante con mucho criterio.
- Al inicio, Inés Bogomolny dio una charla - luego entrevista sobre su accionar en los planes de lectura Leer es contagioso y Leo leo ¿qué lees? Siempre resulta interesante escuchar experiencias de lectura en el ámbito público, en las llamadas ZAP, Zonas de Acción Prioritaria.
- En un taller con Carola Hermida, vimos las posibilidades que da la poesía en un soporte diferente (cintas de moebius, libros de doble entrada - como Tener un patito es útil, etc.) Completó la actividad con una lista de bibliografía, con muchos ejemplos de Cortázar y Cinetto. Muy interesante.
- En la mesa de promoción de la lectura, destaco la presentación de Ma. Victoria Sastre Echarri con un fanzine llamado Didáctica de la fantasía. Es una propuesta de docentes para docentes, que hace un recorrido entero: una propuesta, escritos resultantes de la misma, lecturas posteriores y una obra de arte en contratapa. Como bien decía Victoria, no son métodos infalibles ni mucho menos, pero pueden ser de utilidad a la hora de pensar actividades. En esta misma mesa, Marta Minatta leyó su trabajo con niños y abuelos de una manera muy poética e interesante.
- Sudamericana presentó de la mano de Diego Rojas la colección Perros con historia (los libros de Ambrosio). Sugirió modos para trabajarlos en clase muy divertidos y completos.
- El libro de Leicia Gotliblowski, La Caperucita Roja (Del Eclipse) es una verdadera obra de arte. Estuvo hablando del proceso de creación, de los avances y un casi-retroceso muy interesante: el momento en que se acordó que era un libro infantil. Por suerte, tuvo la vocecita de Istvanch que le supo decir que siguiera adelante tal como lo había imaginado. En este blog están los rastros de su investigación.
- Destaco el stand de Edelvives, que logró llamar la atención de muchos, el de SM y La Bohemia.
- El 2do. concurso de Ilustración Animales de tinta y papel tuvo como ganadoras a Ma. Soledad Echaniz, Paula Elissamburu (¡x 2!), Karina Varela y Aida Schvartzman. Hubo una muestra con las obras de la que también destaco el trabajo de Leticia Barrale. Los textos ilustrados fueron de Virginia Brown, Mario Daniel Martín, Mariela Kogan, Rubén Antolín, Albana Morosi, Elena Paso y Gabriela Vidal. Textos e ilustraciones resultaron en el libro Los oficios del lápiz 2, que vino de regalo.

- La conclusión de todas las charlas es la misma: la necesidad de capacitación adecuada para hacer un acercamiento feliz a los textos, que no caiga en asistencialismo, que vea la diversidad, que deje al otro elegir.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Lanzamiento en La Nube


El sábado 22, la Editorial Adriana Hidalgo estará presentando sus primeros libros infantiles. La cita es en la Asociación La Nube, Jorge Newberry 3537, a las 18.30 hs.

martes, 18 de agosto de 2009

Dice Andruetto

En la revista Planetario, Sandra Comino le hizo una entrevista interesantísima a María Teresa Andruetto. ¡Que la disfruten!

Dice que la Literatura Infantil y Juvenil es una zona literaria, escribe para grandes y para chicos y transita de maravillas, géneros como cuento, novela, teatro, poesía y teoría. Es una de las voces más fuertes en ficción y renueva el pensamiento en la mirada crítica sobre la producción actual. Pero sobre todo es una gran lectora que busca y descubre. Desde el interior de la provincia de Córdoba, María Teresa Andruetto es un referente de la Literatura en todas sus formas.
Sandra Comino

Alfonso, el enemigo de la noche

Gunilla Bergström. ¡Que duermas bien, Alfonso! Montevideo: Editorial cooperativa Nordan comunidad, 1984.

Alfonso es el protagonista de una serie de libros creados por la escritora sueca Gunilla Bergström. Realmente, un personaje simpatiquísimo. Aunque en esta oportunidad, su incomodidad con la noche lo inclina a parecer un poquito antipático, sobre todo para el pobre padre.
Recomendado para lectores de 3 a 7 años.


Porque no hay caso: Alfonso no quiere dormirse.
Aburrido en su desvelo, recurre a una serie de estrategias para que su papá le preste toda la atención posible: que le lea un cuento, que le lleve un vaso de agua, que lo acompañe a hacer pis, que busque monstruos en el placard, que encuentre el osito...
¿En qué puede desembocar tanta demanda?
Alfonso es capaz de convertirse realmente en un dolor de cabeza nocturno. Pero frente a los padres pacientes y amables no hay deseos que permanezcan insatisfechos. Salvo cuando el sueño es tanto y tan profundo, tan inevitable...


lunes, 17 de agosto de 2009

La vocación de este gato...

Gato con guantesWittner, Laura. Gato con guantes. De cómo un felino encontró su destino. Buenos Aires: Tres en Línea, 2009. Ilustraciones: Natalia Colombo.

El gato de este cuento tiene un problema: Ramón y su hermanita se mudaron de un gran caserón a un pequeño departamento. Gato Gris pierde su independencia de un golpe. Ya no puede correr más ni hacer piruetas ni saltar de aquí para allá, entonces se dedica a dormir, como cualquier gato deprimido.

Gato Gris se adelanta a la ayuda de su familia, porque es un gato muy inteligente y sabe muy bien lo que quiere: ir al Jardín Botánico. La familia acepta rápidamente y, con su lograda nueva independencia, Gato Gris encuentra su vocación.

Gato con guantes


A partir de aquí, el cuento toma velocidad
. Los versos, con rima asonante y consonante, se vuelven más breves y generan un ritmo de lectura mucho más dinámico. Hay enredos, confusiones y aprendizajes.

El relato se precipita hacia el final, que si bien no es sorpresivo, sí es reconfortante.

Para niños que recién comienzan a leer, el texto de Laura Wittner es precioso y las ilustraciones de Natalia Colombo están a la altura, con bellísimos colores y texturas.
Un libro para no perderse, de la flamante editorial Tres en Línea.


sábado, 15 de agosto de 2009

Para quienes se rehusan a usar lentes...

Smith, Lane. Lentes, ¿quién los necesita? México: Fondo de Cultura Económica, 1994. ($36)

Este no es un libro nuevo, pero vale la pena mencionarlo porque es realmente bonito.

Comienza así: en el dentista, el doctor le dijo que necesitaba anteojos
.

La primera página nos pone rápidamente en clima de ir al médico al utilizar la disposición tipográfica de las pantallas para detectar si necesitamos lentes.

A partir de ahí, todo el libro es una justificación por parte del doctor sobre por qué el niño debe usar anteojos. Para ello, enumera una cantidad de personajes con lentes de todo tipo, animales, vegetales, personas y planetas, algunos lógicos y otros completamente ridículos.

Los colores y las imágenes son oscuras
, de tonos ocre y verdes. Y algo que particularmente me llamó la atención y me gustó es que las ilustraciones son algo borrosas, como si realmente necesitáramos anteojos para verlas con todo el detalle. También los colores de las tipografías ayudan a la lectura de los diálogos. Verde para el doctor, rojo para el niño.

El chico es inteligente. Cuando el doctor trata de convencerlo, él responde con rapidez e ironía, cuestionándolo todo el tiempo, lo cual crea una dinámica muy divertida que no permite dejar el libro con facilidad.

Sólo tengo que mencionar un detalle. En algunos momentos, las expresiones parecen muy mexicanas e imagino que no causarán mucho impacto en los lectores de otros países o merecerán, al menos, una explicación por parte de los padres. Por ejemplo: “Iba a sugerirle que tal vez le estaba echando demasiada crema a sus tacos.”.

De todos modos, es un libro divertido, lleno de detalles y muy interesante que no puedo dejar de recomendar.


viernes, 14 de agosto de 2009

Enamorarse del viento

Comino, Sandra. La enamorada del muro. Buenos Aires: Alfaguara, 2009. Ilustraciones de Gabriela Burín.

Hablar de La enamorada del muro es hablar del movimiento que surge desde lo inanimado, de lo pequeño que puede exhibirlo todo. Me cuesta hacerlo; a veces pasa que uno se congela de fascinación frente a un libro. Este es el caso.

Previamente editado por el Fondo de Cultura Económica, este libro de Sandra Comino ahora forma parte del fondo editorial de Alfaguara. Un cambio positivo, sobre todo por la incorporación de las ilustraciones de Gabriela Burín, que ahondan el sentido grotesco del texto y logran un libro realmente diferente. Es una lástima que no se haya impreso a cuatro colores. Y, ya que estamos hablando de la edición, voy a introducir una crítica relacionada con el paratexto: el texto de contratapa tiene una relación casi nula con el libro; no da cuenta de la amplitud de la trama ni de la calidad estética.

La enamorada del muro por momentos se desdobla; empieza con un nene y su tarea de Matemática, sigue con una muerte rodeada de alboroto y termina focalizándose en lo pequeño que suele pasar desapercibido para el observador desatento.
El narrador plantea dos episodios que surgen del mismo evento y suceden en simultáneo, cuya conjunción deviene en un relato armonizado con texturas propias de la comedia de enredos, del sainete, un poco del absurdo y mucho de la prosa poética. Por un lado, el episodio centrado en la confusión de muertos –¿murió la rata o murió la esposa?–; y por otro lado, los inconvenientes sufridos por la protagonista en el intento de realizar un simple trámite. Ambas situaciones se estructuran bajo la figura del encadenamiento y se conectan por la imposibilidad de clausurar la confusión: el malentendido, al cual se le niega todo proyecto de culminación, se amplía cada vez con mayor intensidad.

Crece el rumor. Crece la confusión. Crece la enamorada del muro.

Todo se va extendiendo hasta adueñarse, a su modo, del sentido. El rumor fracasa como portador de información certera, como fuente de acceso al conocimiento de lo real. Sin embargo, su éxito radica en reformular el mundo y sus eventos en clave literaria.
Siguiendo con la resignificación, la participación de Burín es clave en estos términos. Su estética cercana al grotesco –que va desde lo exterior a lo profundo–, con esos personajes tan llenos de expresividad, ofrece evidencias de la narratividad intrínseca de lo visual y de cómo las imágenes pueden incidir en la recepción de un texto. Relato literario más relato visual. El resultado: un libro construido en la frontera entre velocidad y detenimiento, entre lo terso y lo rugoso.

Frente al muro, rígido y sólido –al que la planta se aferra y recorre enamorada–, en el relato de Comino todo es endeble y frágil: el conocimiento, la verdad, las imágenes, la seriedad de los empleados públicos. Incluso la muerte, porque entre el caos que reina en el barrio, la rata se despierta y vuelve a corretear por la vida. Y después está el viento, que aparece, en oposición al muro, para darle movimiento a la enamorada y cerrar así la historia.

Y eso me hace pensar en Nélida Salvador, que decía, tan bien dicho, “sabe el viento/ que gira/ entre las hojas/ lo que el otoño/ oculta”. Sí, parece ser que el viento es el único que entiende los reveses del desorden.


jueves, 13 de agosto de 2009

Novedad de Adriana Hidalgo (¡para chicos!)

Una novedad recién recién salida del horno. Una publicación de Adriana Hidalgo, bajo el sello AH pípala, que se estará vendiendo tanto en España como en Argentina.


Mathis, Ruidos bajo la cama. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2009.





Un relato visual, en tres colores muy expresivos. Arriba y en los detalles, un celestón precioso para todo lo que vemos; abajo, negro, todo lo oscuro que nos da miedo; y un niñito y su cama en un color neutral. Un juego con las sombras que hace que sea realmente atractivo. La acción trascurre en una noche y su hilo conductor es el diálogo del niño con la voz de abajo de la cama primero y, luego, con su padre.


La conversación permite que el chico se saque todas las preguntas, y por ende, todos los miedos. El monstruo dice ser el más abominable, más repugnante, más horrible; declara ser dueño de un cuerpo peludo y cubierto de pus y hasta poseer tentáculos, colmillos y garras. ¡Un verdadero monstruo! Pero el chico sabe que él conoce a un gigante que puede dar tanto miedo como un monstruo: su papá. Aquí un nuevo juego visual, las páginas pasan a tener fondo blanco para contar todas las características del gigante. Y volvemos luego a la habitación, para encontrarnos con que el monstruo no se esconde más bajo la cama... (y no les cuento más porque ya llegamos al final).


El libro es una traducción del francés, su título original es Du bruit sous le lit (¡suena genial!) y esta prolija edición de tapa dura está impresa en China. Recomendable.

domingo, 9 de agosto de 2009

Para ir a clase con la mochila liviana

La mochila de Uki, texto: Silvia Shujer, ilustraciones: Victoria AssanelliSchujer, Silvia. La mochila de Uki. Buenos Aires: Ediciones SM, 2009.
¿A quién no le pasó? Querer llevar todo al colegio no es raro para nadie.
A Uki parece pasarle seguido, porque sus padres toman con total naturalidad el hecho de que su mochila sea tan grande, tan grande que haya que llevarla atada en el techo del auto.
Este cuento para los más chiquititos tiene una pizca de fantástico: la mochila crece a medida que Uki le mete cosas para llevar al colegio. Parecería no tener fin, como el bolso de Mary Poppins, y entonces Uki continúa cargándola con más y más cosas indispensables para ir al colegio, con todas las cosas que quiere y de las que no se puede desprender. Termina pareciéndose a un bolso de mudanza.
Uno pensaría que semejante mochila generaría revuelo en la casa. ¿Por qué llevar tantas cosas? ¿Con qué fin? ¿Qué vas a hacer con todo esto en el colegio? ¿Cómo llevarlo? Pero lo que realmente sucede es que la familia no se pregunta nada de eso. Simplemente acuden a Cacho, el vecino con auto, que les da una mano para llevarlo al colegio. Como si fuera algo de todos los días. Y así van al colegio.
No les arruino el final. Se resuelve en la última página, de manera dulce y sencilla.
Creo que este libro es un buen disparador para pensar, junto con los niños, en los distintos roles que cumplen los distintos ámbitos: la escuela y la casa, en qué se diferencian cada uno y qué es lo que esperan los chicos de ambos.
No quiero dejar de mencionar las bellísimas ilustraciones de Victoria Assanelli, llenas de detalles delicados (cuadros que siguen con la vista, un padre dormido que se pone un par de medias de distinto color, etc.). Para mirar varias veces.

viernes, 7 de agosto de 2009

Día del niño III - libros en todas partes

Lo prometido es deuda, y aquí van unos títulos para los más pequeños. Todos cumplen con las características tapas duras de cartón, a prueba de agua y besos, y tan tentadoras para dibujar encima.

Son auténticos primeros libros, en el sentido que son perfectos para que los chicos miren y vuelvan a mirar solitos. Me parece interesante para esta edad (2 años en adelante) evitar los libros de personajes de la tele, e invitarlos a ver preciosas ilustraciones.




Simón despierta y... vuela, de Marcelo Birmajer.
Ilustraciones de Valeria Docampo.
Emecé, $34.
Hay 4 títulos en esta colección, los otros tienen como protagonistas a nenas (Sarah, Sonia y Sabrina). Los recomiendo particularmente por las hermosas ilustraciones de Docampo.


¿Qué sueña Eugenia?, de Hilario.
Ilustraciones de Loti Scagliotti y Nic & Toc.
Nicanitas, $19.
Esta editorial se merece un posteo aparte, sólo conocía uno de sus libros y me parece que son muy especiales. Origen: Uruguay. Una alternativa diferente.

Lola se viste sola, de Canela.
Ilustraciones de Mónica Weiss.
Sudamericana, $35.
Un clásico total.

Día del niño II: más libros recomendados

De menor a mayor, de tres a mil años, aquí algunos otros títulos ideales para regalar.

Cis, Valeria. Diez excusas para no comer vegetales. Buenos Aires: Sudamericana, 2008.
Querido niño: ¿acaso no te gusta una buena ensalada llena de hojas de lechuga y de espinaca? ¿No te comerías un revuelto de calabaza, zapallitos y zanahorias? ¿Ah, no? ¿No te gustan nada de nada los vegetales? ¡Aquí, diez magníficas excusas para no tener que comerlos!
(A partir de 3 años) / $25,00


Saracino, Luciano y Bernatene, Poly. Agendas monstruosas. Buenos Aires: UnaLuna, 2008.
Si supiéramos exactamente qué hacen los monstruos en sus horas libres... ¿les tendríamos miedo? Esa es la respuesta que intenta descubrir este libro. Atravesando mil peligros y aventuras, los autores llegaron a las agendas de los más famosos (¡y peligrosos!) monstruos del mundo para que los niños puedan conocerlos. ¿Temblar de miedo o reírse a carcajadas?
(A partir de 5 años) / $49,00


Vaccarini, Franco. La noche del meteorito. Buenos Aires: SM, 2006. Ilustraciones de Vladimiro Merino.
Dicen los científicos que se supera el umbral del asombro cuando se está ante un gran descubrimiento. Y Valentino, fanático de los meteoritos, los observatorios y los museos de ciencias naturales, lo superó el día en que una pelota de tenis naranja le habló en un castellano muy raro pidiéndole ayuda.
(A partir de 9 años) / $22,00



Blasco, Martín. Maxi Marote. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2005. Ilustraciones de Pablo Zweig.
Nadie sabe en qué estaban pensando los padres del niño conocido como Maxi Marote cuando le pusieron Maximiliano Gilberto Ludovico. Con semejante bautismo, cambiar de escuela no fue fácil. Pero gracias al Colo, un artista del apodo (y las piñas), Maxi logró sacarse de encima los nombres que no le gustaban.
(A partir de 11 años) / $20,00



Méndez, Natalia (textos). El circo fantástico de los hermanos ABC. Buenos Aires: Sudamericana, 2007. Ilustraciones de varios (muchos) artistas.
"Muchas manos en un plato hacen mucho garabato", dice el dicho popular. Pero todos sabemos que los chicos y los garabatos se llevan bien. Por eso decidimos hacer un libro con muchas manos, y con las manos también vinieron pinceles, marcadores, crayones, computadoras y hasta papelitos de colores. Así, de a poco, fue surgiendo este abecedario. Cada ilustrador se ocupó de una letra, es decir de una página, es decir de uno de estos fabulosos actos. Los invitamos abrir el libro y disfrutar de la función.
(Para todas las edades) / $33,00

jueves, 6 de agosto de 2009

Día del niño - cuenta regresiva

Regalar libros. ¿A quién no le gusta recibir libros? Van algunas recomendaciones. Poco ordenadas. Sí. ¡Se nos vino el día del niño encima! Hoy, de 8 años en adelante. Dos novelas y otros dos muy específicos.

La casa bajo el teclado, de Ema Wolf.
Ilustrado por Matías Trillo.
Grupo Editorial Norma, $22.
No lo leí, pero imagino un gran recorrido de la mano de Ema Wolf.
Sugerido desde 11 años.



El libro salvaje, de Juan Villoro.
Ilustrado por Gabriel Martínez Meave.
Fondo de Cultura Económica, $27.
Está repleto de guiños a la literatura, al mismo tiempo de ser una aventura genial. Tiene un poco de amor, de dolor, de amor por la lectura, de imágenes sensacionales y una biblioteca de la que parece díficil salir. Absolutamente devorable.
Recomendado desde 12 años.



Guía turística del Sistema Solar, de Mariano Ribas y Carla Baredes.
Editorial iamiqué, $35.
Recorre los planetas del Sistema Solar, con detalles de las misiones espaciales, como una auténtica guía del viajero. Los destinos posibles son: Mercurio, Urano, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno.
Para chicos con preocupaciones estelares, entre 9 y 13 años.

Y el último, del que no puedo encontrar imagen, está realizado por el ilustrador Quentin Blake. Un libro para chicos con preocupaciones artísticas, que viene con 2 lápices de colores y un montón de propuestas sobre técnicas e ideas para empezar a dibujar.
Dibujo para artistas por descubrir, de Quentin Blake.
Editorial Catapulta, $89.
Recomendado para niños desde 8 años.

Vale aclarar que los precios fueron consultados en el día de la fecha en las librerías virtuales Temátika y Cúspide Libros.

miércoles, 5 de agosto de 2009

¡Tanto evento!

Mañana, jueves 6 de agosto, en la querida facultad de Filosofía y Letras se estará presentando el editor Valentín Ortiz. Valentín es colombiano y editor de Babel. Lo que me resulta súper interesante porque editaron un montón de cosas que no he visto, y también publicaron a nuestra mismísima María Teresa Andruetto con esta hermosa tapa (Stefano).

La cita es esta vez el jueves 6 de agosto, en Puan 470, a las 19 hs.






No está de más contarles que seguramente podremos encontrar los libros de Babel en El Libro de Arena, ahora con sede en Araóz 594.

martes, 4 de agosto de 2009

Los caprichos del verano

Basch, Adela. Las cuatro estaciones. Córdoba: Comunicarte (Colección Bicho Bolita), 2009. Ilustraciones de María Jesús Álvarez.

Con este título tan vivaldiano –y tan poco baschiano, por cierto, ya que originalmente la obra se llamaba "Las cuatro estaciones tienen problemas y soluciones"–, tenemos entre nosotros un nuevo libro de teatro de Adela Basch. Esta vez, editado por Comunicarte, en el formato característico de la colección Bicho Bolita: 24 x 24 cm.
Las ilustraciones, de María Jesús Álvarez, se adaptan al género literario: telones rojos, personajes interactuando en escena, movimientos detrás de bambalinas, elementos de escenografía, etc. Sin embargo, no termino de comprender el sentido de algunas indicaciones escritas entre paréntesis que aparecen en los dibujos, al estilo de “cortar pantalones”, “limpiar el piso”, “¡muy bien la expresión de ambos!” o “¿y la taza de chocolate?”. De cualquier manera, intuyo que pueden funcionar como un interesante desafío de significación para los lectores. (Es muy común que los chicos le encuentren la vuelta –cualquier vuelta que sea– a aquello que parece indescifrable para nosotros.)

Como es de suponer, esta obra de teatro está escrita en rima, esa rima sin métrica rigurosa pero de sonoridad impecable. Sus protagonistas son las cuatro estaciones. Y el conflicto se centra en que el verano, un personaje sumamente arrogante, tiene el capricho de ser único y eterno.
Este deseo arbitrario es satisfecho por las restantes estaciones, que le conceden un tiempo ilimitado de prueba con la finalidad de demostrarle que todos ellas son igualmente relevantes. A partir de este planeamiento, la autora resalta la importancia de los conceptos de equilibrio y armonía.

La reaparición del otoño trae consigo el alivio de la gente. Todo ese verano junto –calor más calor, sequía inamovible, días larguísimos y noches insignificantes– se tornaba ciertamente inaguantable.

Parecido a la felicidad, que es porque existe un opuesto, una otra cosa, y semejante también a las palabras del idioma, reconocidas entre otras por su capacidad de oposición, el verano termina comprendiéndose como parte de un todo, como una pieza más cuyo valor está determinado por la interconexión con otras piezas dentro del sistema.
El verano aprendió la lección: las cuatro estaciones son igualmente importantes para conservar el equilibrio propio de la naturaleza. Y, mientras tanto, el telón rojo va descendiendo con delicadeza.

¡Yo no quiero ser princesa!

Gutiérrez, José María. Yo no quiero ser princesa. Buenos Aires: Sudamericana, 2009.

Pianos servidos en bandeja, tortas gigantes y casas envueltas para regalo son sólo algunas de los regalos que cons-tan-te-men-te le hacen a la princesa de este cuento.

¡Y ya está harta! Resulta que a esta princesita no le interesan ni los regalos ni los halagos, ni tampoco ver su cara en todas las revistas del reino. Lo que realmente quiere es ser una chica normal.


Por eso, la protagonista de este libro nos cuenta una por una todas las cosas que ya no quiere más. Todas consecuencias de ser una princesa o, mejor dicho, una chica distinta de todo el resto: una chica con coronita.

La narración en primera persona causa un buen efecto en el cuento, es convincente y divertida. Página por página nos demuestra que, cuando uno tiene todo, todo es aburrido. Tener el mundo a los pies parece interesante, pero la princesa nos dice que no. Sin esfuerzo, no hay ningún mérito en lo que se logra. ¡¿Quién querría un príncipe que sólo nos quiere por el título?!



Y las ilustraciones de Pablo Zweig son, como siempre, simples y expresivas.

Otro imperdible para el Día del Niño, recién salido del horno.

lunes, 3 de agosto de 2009

Invitación especial

No digan que no avisamos. Mañana, martes 4 de agosto, a las 18.30 hs. va a estar Marcela Carranza dando una conferencia en el marco de la muestra Mundos para mirar. El encuentro será en la Fundación OSDE, Suipacha 658, 1er piso.
Por otro lado, la muestra sigue hasta el 22 de agosto, de lunes a sábados, de 12 a 20 hs. Más información en este blog. ¡No se la pierdan!

sábado, 1 de agosto de 2009

Del miedo y sus felicidades

Méndez, Mario. Nube. Buenos Aires: Amauta, 2009. Ilustraciones de Iris Grosserohde.

Afortunadamente, este cuento de Mario Méndez, publicado con anterioridad por Libros del Quirquincho (1996, ilustraciones de Didi Grau), regresa al mercado gracias a Amauta. Con letra mayúscula e ilustraciones a cuatro colores de Iris Grosserohde, la nueva edición inaugura la serie amarilla de la editorial, destinada a los lectores más pequeños.

Nube es un hipopotamito diferente. No es negro, como el resto de su familia, y no habla. Atravesada por grandes acontecimientos, su historia va moviéndose de susto en susto, de blanco a negro y del silencio al sonido.

Tal como nos cuenta el impecable narrador de la historia, el doctor búho, la blancura y la falta de hablar del protagonista causan gran alboroto en la selva y una enorme preocupación en los padres. Sin embargo, nada nos dice acerca de las sensaciones de Nube, que parece permanecer ajeno a todo conflicto: no vemos en él preocupación, tristeza o sufrimiento ante la idea de sentirse diferente.

Así, la narración lo bordea y mediante la distancia lo coloca en un lugar central, en un primer plano donde la irregularidad puede ser mejor contemplada. Pero –es este el famoso “pero” que revierte situaciones y resignifica– el desenlace va a traer consigo la intervención tan esperada, el hipopotamito en acción. En el punto máximo de tensión, el relato le otorga subjetividad a este personaje que era “narrado” desde afuera y cuya vida parecía transcurrir en los discursos de los otros.

Luego de ser consultado por los papás hipopótamos, el búho-narrador-médico descubre el porqué de la mudez y de la blancura de Nube: un coletazo de cocodrilo que provocó tremendo susto en la mamá hipopótama embarazada. Sin embargo, este saber que maneja el narrador no devendrá en uno más complejo que remedie el problema. No hay tiempo. El camión de Funesto Ferrante, el cazador de animales susceptibles de ser admitidos en circos y zoológicos, llega primero y acelera la revelación del enigma. Podría decirse que la solución del proble
ma es compartida, mitad mérito del razonamiento del búho y mitad mérito del azar.

Veníamos de un susto y ahora entramos en otro. Un camión, un cazador y una red. ¿Quién no tendría miedo? El hipo blanco sí tuvo, claro que tuvo. Y esta nueva ráfaga de miedo deshizo lo hecho por la anterior. En Nube aparecieron una voz desconocida y un color de lo más normal, lo que nos demuestra que, al fin y al cabo, la experimentación del miedo no siempre funciona como algo de carácter negativo: también puede conducir a un final feliz.
Aunque confieso que a mí me parece una lástima que ahora Nube, que era tan extravagante y tenía un nombre tan adecuado a su anomalía, ande por ahí confundiéndose en la pesada multitud hipopotamil.