jueves, 4 de septiembre de 2008

El trastorno del inconformismo: sobre Cosas que pasan, de Isol

Isol. Cosas que pasan. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1998.

Simplemente, su deseo era desear.
Como si por medio de la abundancia se llegara a alcanzar un estado de plenitud y dicha, la protagonista de este libro tiene el ambicioso proyecto de acaparar el mundo, de no perderse nada, de retener –incluso en la memoria– todo lo existente. El inconveniente se produce cuando aquello que no se posee y es objeto de deseo logra traducir lo que sí se posee en algo negativo.
La irónica aparición del genio en el medio del relato resume dos instancias: por un lado, la materialización del deseo, y, por el otro, la anulación del azar. El genio aparece como el triunfo del exceso: fueron tantas las cosas deseadas por la nena, que logra acceder al premio máximo: la posibilidad de obtener ALGO, un elemento del conjunto infinito de anhelos. Pero impulsada por la fatalidad de la duda y del miedo a elegir incorrectamente, agota el tiempo del que dispone para decidir y, acorralada por la celeridad, desea TODO. El genio, terriblemente sorprendido, busca la palabra en el catálogo de deseos. Como no encuentra un deseo que equivalga a “todo”, lo reemplaza por un sustituto: un conejo que, de manera circular, inicia un nuevo estado de inconformismo en la nena. En resumen, la pretensión de dominio conlleva de manera inherente la carencia y conduce a instaurar una oscura dinámica de vacío, dentro de la cual la nena se mueve a sus anchas. A diferencia del resto de la producción de Isol, este libro elabora un tímido juego con las tipografías. Si bien un tratamiento más audaz del formato tipográfico y el uso de cuatro colores le hubiesen otorgado una dinámica mayor, la obra está perfectamente resuelta y responde a las exigencias en cuanto a la calidad literaria. Y, sobre todo, se puede reconocer con claridad la vertiginosa estética de su autora, un lenguaje siempre celebrable.