martes, 22 de septiembre de 2009

Ganarle a la muerte


Carreras, Lydia. Cómplices. Buenos Aires: La Brujita de Papel, 2008. Ilustraciones de Claudia Legnazzi.

Claudia Legnazzi es la ilustradora ideal para este libro de Lydia Carreras, publicado por La Brujita de Papel.
Cómplices es un libro un poco triste, que cuenta la muerte de una abuela y lo que pasa después en la familia que queda acá, de este lado.
Quiero mostrarles la doble página 6 y 7, donde se anuncia la muerte. Las figuras son muy redondeadas y se unen en el abrazo, hay árboles de trazo sensible y con una referencia muy simpática del Principito. La doble está atravesada por una grilla en el piso, que separa y une los planos (piso de patio y fondo en altura). Usa tipografías antiguas para actuar como recortes del pasado en algunos detalles, por ejemplo la puerta atrás de los hermanos, ventanas y estampillas.


La caracterización que tienen los personajes es estereotipada y por ello, real. Hay una postal de Mar del Plata: mamá con pareo y mate, papá con sombrero y libro, radio y heladera que no pueden faltar y los chicos disfrutando. Refuerza la idea de postal a través de las esquinas redondeadas.
Las imágenes del cementerio dan una sensación inexplicable. Imagino que debe haber sido un desafío ilustrarlas. Porque el texto, como la vida misma, mezcla las emociones y suma humor a la profunda tristeza. "Como todos se pusieron lentes oscuros yo también quise unos muy lindos que vendía Don José pero como Juampi dijo ¿y yo? y mi mamá dijo que payasos, no."
El conflicto central es la búsqueda de algo que la abuela ocultó con la ayuda de su cómplice, que se encargará de mantenerlo así para siempre. Y las peleas son moneda común en esta familia preocupada por "cosas de grandes".
Desde el punto de vista editorial, tengo que decir que es un poco díficil de llevar el tamaño y tipo de fuente elegida porque no acompaña el estilo suave de Legnazzi. Los cortes de oraciones entre página impar y par no ayudan a la lectura completa de imagen en pos de seguirle el hilo a la naracción. Se usa mucho de estilo directo, pero no está claramente marcado a través de la puntuación, imagino que eso es algo que corregirán en siguientes ediciones.

Este libro verde y negro trata de cerca la muerte y el después, y me parece una idea muy valiente y despierta. Será interesante leerlo con chicos que hayan experimentado las peleas familiares, los secretos, las intrigas y con aquellos que no. Se recomienda a partir de 8 años. Porque todos, chicos y grandes, le huimos a la muerte.