-Álvarez Rivera, Verónica y Estrellita Caracol. Serafina. Buenos
Aires: Gerbera, 2015.
-Hillar, Ruth, Canticuénticos y Estrellita Caracol. El
mamboretá. Buenos Aires: Gerbera, 2016.
Serafina y El mamboretá son dos libros que comparten editorial, formato, ilustradora, líneas conceptuales ¡y belleza! También responden a propuestas inclusivas que confían en lo múltiple y diverso como material narrativo y que hacen visibles dos idiomas no centrales o minoritarios, como el quechua y el guaraní. Lenguas cuya sonoridad es utilizada aquí tanto con propósitos semánticos como formales, logrando dar pinceladas poéticas desde el contenido y también desde la forma.
Gerbera es una editorial bastante nueva que se viene con todo. Tiene claridad de ideas, buena calidad, una mirada abierta y dinámica de la LIJ y toma las decisiones editoriales acertadas. Apuesta y gana. En el marco de estos aciertos se inscriben la publicación del primer libro de Verónica Álvarez Rivera (quien tiene años de trayectoria como narradora y promotora de la lectura) y del primer libro de Canticuénticos, el reconocido grupo santafecino de música para chicos.
Gerbera es una editorial bastante nueva que se viene con todo. Tiene claridad de ideas, buena calidad, una mirada abierta y dinámica de la LIJ y toma las decisiones editoriales acertadas. Apuesta y gana. En el marco de estos aciertos se inscriben la publicación del primer libro de Verónica Álvarez Rivera (quien tiene años de trayectoria como narradora y promotora de la lectura) y del primer libro de Canticuénticos, el reconocido grupo santafecino de música para chicos.
SERAFINA
Serafina aborda en
una poesía larga la relación afectiva entre las familias y las trabajadoras de
casas particulares, tema poco explorado en la LIJ y, sin embargo, cada vez más
cotidiano. En este caso, el vínculo con una niña de la familia, que cumple la
función de narrar y que considera a su cuidadora como una segunda mamá.
La protagonista, Serafina, no habla con la voz en el mismo
idioma que la familia para la que trabaja. Entonces la narradora, una nena a
quien Serafina cuida, nos cuenta lo que ella imagina de la infancia de
Serafina. Un tamiz. Porque, a fin de cuentas, todo el libro está hecho de
conjeturas, de imaginación, de posibilidades. Los ojos de Serafina parecen
decirle algo a la narradora, algo de presente y también del pasado. ¿Cómo será
encontrarse con el silencio del otro e interpretar la historia que nos cuentan
sus ojos? ¿Qué completa ayudado por su propia imaginación el traductor que
traduce el lenguaje de la mirada al lenguaje de la palabra? ¿Qué huecos llena? Podríamos
decir que el libro surge del enriquecimiento de ese proceso de traducción, que
surge del acto de poner en palabras una mirada y de rellenar espacios vacíos o
nublados.
Lo mismo ocurre con la ilustración, que tiene la difícil misión
de poner en imagen una voz, en este caso, la de la narradora. Un nuevo
encuentro, una nueva mezcla. Se nota al abrir el libro que Estrellita Caracol
trabajó con mucha libertad, y ese aire fresco se lo transmitió a los personajes
y a la composición en general. El resultado en Serafina es pura belleza.
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Ilustración en proceso |
En el inicio del libro, Serafina y la narradora conversan
mientras una lava, plancha y cuelga la ropa y la otra, a modo de colaboración,
hace bollitos de medias.
En las páginas siguientes, vamos a descubrir que esa
conversación no se da de forma normal, porque Serafina casi no habla con
palabras, aunque sí con la mirada y con los gestos. Serafina juega un poco a
ser niña y a ser madre cuando “en su lengua extraña que se llama quechua” acuna
a las muñecas. Y cerrando los ojos (un canal de transmisión de sentido que en
el libro funciona), la narradora imagina a la Serafina niña y se arma un
paralelo entre su actual niñez y la infancia de su cuidadora.
En ahí cuando en la ilustración ingresa la Serafina niña,
con su cultura, su alegría, su lengua, sus colores, sus paisajes. Y las dos
juegan.
En juego también, la narradora vuelve a la realidad de la Serafina
adulta, sin pisar el suelo, directo a resguardarse: “Al llegar apoyo / mi
frente en tu falda / y son tus caricias / nanitas del alma”. Si escalas, por el
aire se pasa del juego y la evocación al amparo del cariño de la realidad.
Recién cuando regresa de imaginar un mundo de infancia para
esa segunda madre y de jugar con esa niña inventada, la narradora le propone a
Serafina que le cuente con detalles cómo era su casa, cómo eran los colores y
los sonidos de esa otra tierra en la que Serafina supo ser más feliz y sentirse
menos sola.
(Como un plus, la tipografía del libro está diseñada
especialmente para lectores disléxicos.)
EL MAMBORETÁ
“El mamboretá” es un chamamé que integra Nada en su lugar, el segundo disco de
Canticuénticos. La idea de convertirlo en libro me parece fantástica. La letra
de la canción, escrita por Ruth Hillar, está reproducida a lo largo de las
páginas y acompañada por las bellísimas ilustraciones de Estrellita Caracol,
quien le aporta a la poesía-canción su mirada llena de tramas, recortes,
colores y complicidades. Muy plástica y de elementos contundentes, la
ilustración le pone cuerpo visual a un relato escuchado una y otra vez por los
chicos.
“El mamboretá” es un éxito musical. ¡Nos encanta a todos, chicos y grandes! Tiene ritmo contagioso,
humor, intriga, la hermosa y un poco exótica cadencia del idioma guaraní. Es una
historia divertida contada en forma de canción, hecha poesía. Las imágenes tan
potentes de Estrellita Caracol no solo acompañan perfectamente el tono del
texto, sino que también le añaden una referencia visual. Los integrantes de la
pandilla de animales no pueden ser más hermosos. Con El mamboretá libro, ya no van a quedarnos dudas de cómo son un
mamboretá, una panambí, un kururú, un
yacaré y un ñurumí. Y al ver escritos sus nombres, tampoco vamos a tener dudas
sobre cómo es su ortografía.
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Ilustración en proceso |
En resumidas cuentas, al igual que el mamboretá descubrió en el ñurumí un muy conveniente compañero, los Canticuénticos encontraron a una gran aliada en Estrellita Caracol. Nosotros, ¡felices!
(Quiero resaltar las fantásticas páginas de guarda realizó
Estrellita para los dos libros. ¡Guau!)
Les dejo el video de la canción. ¡A bailar al ritmo de este chamamé!
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