viernes, 13 de junio de 2008

Jugar con el fuego y fugar con el juego

Hoy estuve rodeada de enanos de 5, 6 y 7 años durante 5 horas. Las nenas que te dicen 'Miss, miss' y te abrazan y te dan besos; y los varones que te miran complices. Estar en el colegio otra vez me recordó a Todos los juegos el juego de Roldán.
Porque habla del trompo y las estrategias para tirarlo, la bici roja que lo lleva a lugares increíbles, el barrilete al que se subían todos y el que más me gustó a mí: el del ojo del tigre. Narrativamente, una intriga buenísima y un desenlace amoroso tanto mejor. Para chicas enamoradas/-izas. Otro libro de Colihue preciosamente ilustrado, esta vez por Enzo Juan Oliva.
Como dice Roldán en el prólogo: "Por eso escribo un libro de cuentos con juegos, porque ahí - me parecía - era la zona donde pasaban las cosas importantes. Cincuenta años después sigo creyendo lo mismo".

Apelo a sus memorias... ¿a qué jugaban? ¿A qué juegan? ¿Pueden creer que el elástico sigue vigente? ¿Eran de los que se ocultaban en el quemado?