domingo, 3 de mayo de 2009

La casa de la viuda, de Norma Huidobro

Huidobro, Norma. La casa de la viuda. Buenos Aires: Ediciones Del Naranjo, 2008.

La casa de la viuda es un cuento largo que se centra en uno de los clásicos elementos del género terror: las muñecas. Nacho y su amigo Luciano tienen la tarea de conseguir objetos antiguos para colaborar con el museo de la escuela.
Por ese motivo se encuentran con la viuda y con las presencias –espejo de las ausencias–, las neblinas y los sonidos que se encierran en su casa.

“Todo empezó con el museo”, explica el narrador. Y posteriormente se irá viendo que la enunciación está en permanente contacto con los gestos de lo antiguo. Como si lo muerto evocara irremediablemente la vida de lo muerto, algo sin clausura que siempre puede viajar a través del tiempo y resignificarse en el presente como otro modo de presencia.

Un fantasma. Una muñeca –que debe pertenecer al pasado y ser parte de otras historias, por supuesto historias ajenas, secretas y fragmentadas cuya totalidad no puede atravesar el tiempo indemnemente–, un retazo del pasado que perturba el presente, en este caso con ojos azules e inmóviles y con un vals ejecutado a la perfección.

En la última página, el lector descubre que el narrador nada le dirá acerca de los hechos ocurridos. Entonces, se produce un acercamiento entre ambos, ya que tanto el narrador como el lector perciben la desolación y la vulnerabilidad frente a aquello que nunca podrá ser desmitificado y que seguirá siendo una amenaza. Así, el final vuelve sobre el inicio del texto –“Es raro lo que voy a contar. Es algo que me pasó de verdad. Nadie me cree (...)”– y justifica el posicionamiento del narrador-protagonista y su estado de emergencia al narrar.

Al ser un texto poco extenso, la cantidad de elementos que habitualmente utiliza Huidobro en sus relatos aquí se reduce a unos pocos. Dos chicos, una viuda, una casa lúgubre repleta de cosas viejas e inservibles, un misterio, un objeto diminuto y una sala habitada por muñecas dispuestas en hileras. Pero no hay que olvidar que se trata de otro género literario.
Es indiscutible la calidad de Huidobro para escribir relatos policiales. Y es un placer ver la misma soltura del movimiento de su pluma en otros territorios génericos.

El terror de La casa de la viuda es un terror que no explica nada, sino que permanece en la duda y presenta formas agrietadas por el discurso de lo imposible. No hay terror verdadero si hay explicación, si hay causas racionales que expliquen el hecho terrorífico y le otorguen al lector la tranquilidad de vivir un mundo escindido de lo sobrenatural. El relato de terror tiene el deber de eliminar las certezas. Huidobro capta la esencia. Y eso le permite desarrollar maravillosamente el género, ese espacio fundado en un sentido dinámico que pone en jaque la estabilidad de la razón.

5 comentarios:

ShopGirl dijo...

Uhhhhhhhhh

no me llego.

Gracias chicas!

Besos

la maguii dijo...

esta ree bueno yo lo tengoo me lo lei en 5 minutos

Anónimo dijo...

Che yo ya lo lei a ese cuento pero no me acuerdo ¿quien era que veia a la chica que tocaba el piano nacho o luciano?

Caro Kaulitz dijo...

Me di cuenta que el libro que me prestaron le faltan hojas.
Termina en la pagina 39.
Nose que hacer, tengo que rendir y no tengo el final.
No puedo ir a comprar el libro ahora! u_u

Me pueden ayudar por favor?

caro-2206@hotmail.com

Anónimo dijo...

yo lo ley en un libro que tengo pero la portada es diferente pero dice lo mismo