miércoles, 24 de junio de 2009

La Ventana Indiscreta, que mira al patio de María Teresa Andruetto

Me toca hoy hacer una entrada sobre el libro de crítica de María Teresa Andruetto, Hacia una literatura sin adjetivos, publicado por Comunicarte este año. El libro es una suma de artículos de diferentes congresos, seminarios y jornadas especializadas; todos orientados hacia un mismo discurso pero con estilos diferentes de escritura. No están ordenados cronológicamente pero se puede leer un claro recorrido en cuanto a la consolidación de sus ideas.
En primer lugar, tengo que decir que en cada momento de lectura sentía la presencia de María Teresa poniéndole énfasis a cada relato. Los hay más personales, como "ABC de lectura" y "Sobre inclusiones y exclusiones ¿Libros para excluidos, libros sobre excluidos, libros escritos (o leídos) por excluidos?"; y otros más sólidos teóricamente hablando, como "Algunas cuestiones en torno al canon".
Muchos de estos artículos pueden encontrarse online.

Es un libro de denuncia. Denuncia hacia sus pares y también hacia los editores. Cito textual: "Así ha venido sucediendo en la LIJ argentina: proliferación de escrituras "a la manera de" ciertos autores ya consagrados... pléyades de escritores repitiendo sus procedimientos hasta el punto de no poder distinguir un libro de otro y pléyades de seguidores repitiendo hasta el cansancio temas, modismos, recursos de escrituras que ya han obtenido un lugar y cuyas ventas están garantizadas". Fuerte, ¿no? Andruetto observa con detalle el canon, su construcción y la (ausencia) de crítica y toma conceptos como intensidad, tradición y vanguardia, utilitarismo y pedagogía. Se nota en todo momento que ella es una verdadera apasionada de los libros, como bien dice es "alguien que tiene problemas con las palabras".

Uno de los conceptos más lindos del libro, el que le da nombre, es la literatura sin atributos, tomado de Saer. El peligro de que infantil sea más sustantivo o adjetivo cargado. Es, en ocasiones, muy tajante, muy blanco-negro y da ganas de preguntarle en qué autores y editores está pensando cuando pronuncia algunas declaraciones del tipo "(...) Falta de ética cuando esa palabra vacía se imprime, se edita, genera ventas, genera derechos de autor, engaña o intenta engañar a lectores incautos o a niños".

La receta para la escritura de un buen libro pareciera ser la suma de un toque de incomodidad, una taza de intensidad y pasión, una cuchara sopera de experimentación y búsqueda y un poquito de disfuncionalidad y desvío. Una lectura interesante para todos los que trabajan con LIJ.

1 comentario:

MÓNICA dijo...

Sabes que coincido con la Andruetto en esto se a ido perdiendo la calidad literaria en pos talvez de una cantidad mayor de libros aunque de menos calidad, no hay que ser genios para darse cuenta que por ejemplo la poesía infantil que leemos de autores muy conocidos es un conjunto de versos facilistas y libres de contenido real, es esa poesía que la lees y ni siquiera te da la oportunidad de volar un ratito ni imaginar nada de nada...
Yo creo y sostengo que la poesía infantil debe y puede ser disfrutada tanto por un niño como porun adulto, eso es en verdad poesía, si no sera cualquier otra cosa... esa es mi opinión.

un besito