domingo, 17 de enero de 2010

Para el obsesivo que llevamos dentro

Millán, José Antonio. Me como esa coma. Buenos Aires: Del Nuevo Extremo, 2007.
Ilustraciones: Emilio Urberuaga.  

José Antonio Millán es un reconocido editor y lingüista, cuyos libros publicados abarcan desde la reflexión sobre la lengua hasta la edición multimedial. 



Si aún no lo vieron, Me como esa coma es un libro muy particular. Es un libro para chicos, sí, pero no es un libro cualquiera. Detrás de las sitauciones divertidas y de las ilustraciones simples se esconde una enseñanza muy valiosa para todos: una coma no es solo un firulete entre palabras.

Una coma puede cambiar radicalmente el sentido de lo que se dice. En la oralidad, por supuesto que ese problema no existe. Todos sabemos poner las pausas correctamente cuando hablamos y, en el peor de los casos, el contexto nos ayuda a darnos cuenta.

En la escritura, no es tan fácil. Muchas veces, el contexto no ayuda. Y si no ponemos las comas donde corresponden, podemos confundir a los que leen terriblemente. Entonces, tenemos que recurrir a los signos de puntuación.

Pienso en la escuela primaria y me acuerdo lo mucho que me encantaban los dictados en los que también teníamos que adivinar (o intuir) los signos de puntuación. Al igual que en este libro, sujeto, predicado y reglas complejas quedan de lado para dar lugar a la intuición y a la comprensión de lo que se dice, mediante dobles páginas con iguales palabras pero distinta puntuación:


Perdón imposible, que cumpla su condena.


Perdón, imposible que cumpla su condena.

Este libro invita a leer en voz alta y pensar: ¿qué significa que haya una coma ahí? Y Para que no queden dudas, cada frase está acompañada de ilustraciones simples y divertidas que cumplen su función: ayudar a la comprensión.

Para los más curiosos, en la última página podrán encontrar la explicación gramatical de cada frase del libro.  


2 comentarios:

anacrus dijo...

¡Muy bueno! Interesantísimo libro. Y este blog, también. Enhorabuena

Inés Castellano dijo...

Gracias, Anacrus! :)
Realmente es un libro muy divertido.