miércoles, 2 de junio de 2010

Héctor, el forzudo tejedor

por Lucía Aguirre

Le Huche, Magali. Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte. Adriana Hidalgo Editora: Buenos Aires, 2009.

El circo más extraordinario comienza la función. Están todos citados: el hombre extraordinariamente pequeñito (Ricardito), el hombre divertido (Rodrigo), las extraordinarias gemelas (Marianita y Marianela), la extraordinaria pareja que se la pasa volando (¿adivinen? Son Clotilde y Rolando), el hombre que doma a cualquier león (Gedeón), el domador de leopardos (Leonardo) y la bailarina extraordinariamente divina, Leopoldina.

Pero también está Héctor, el forzudo, que es amante del tejido y del crochet (esta vez iba sin rima). Héctor se teje todo: mantas, medias, almohadones, bermudas, pasamontañas, tapetes y regalos sorpresa para su enamorada... Leopoldina, la bailarina.

Conciliar los aspectos diversos de su personalidad convierte a Héctor en un hombre solitario, taciturno y portador de un secreto. Y como sucede en casi todos los cuentos infantiles, los secretos no duran mucho. Los domadores, celosos de su éxito, se proponen arruinarlo.. ¿y qué mejor que develando un gran secreto?

Todo el circo se entera, pero no hay tiempo para la humillación. Un simple fenómeno meteorológico cambia todo el panorama. Tan simple como decir que el viento se lo llevó. A todo, sí, se llevó todo. Y el que podrá reconstruirlo será Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte (por dentro y por fuera).





Una vez más, Adriana Hidalgo pípala trae una cuidada edición, con una profundidad gráfica para explorar con detenimiento, que se aleja de los libros que solemos ver por estos lados. En esta ocasión, el texto original pertenece a la editorial Didier, donde su autora-ilustradora tiene otros títulos como Les deniers de Compere Lapin, La soupe aux pois y Les sirenes de Belpechao. ¿Veremos alguno de estos en próximas traducciones? El tiempo lo dirá.

Fue una sorpresa encontrar en el sitio de Didier una guía didáctica dedicada a Héctor y su circo. Capaz por la poca costumbre de ver apuntes de ese tipo para los libros-álbum, capaz por lo diferente del planteo didáctico. La ficha trabaja con la imagen, una de las actividades apunta a recordar dónde estaba posicionado cada elemento de la primera página; otra tiene que ver con la tipografía, y todas tienen en común el trabajo de cortar y pegar. En Didier, el libro está sugerido hasta 7 años y esto se nota en las actividades que presentan. Pero, sinceramente, creo que es un libro que se puede disfrutar en todas las edades.