jueves, 1 de julio de 2010

¿Y a ti quién te creerá, lobo?


por Lucía Aguirre
Wegenast, Bettina. Ser el lobo. Grupo Editorial Norma: Colombia, 2008. Ilustraciones de Katharina Bußhoff.

Ser el lobo. ¿Pregunta, afirmación o exclamacion a viva voz? De todas un poco. El cordero que intenta ser lobo, el puesto ha quedado vacante y el rol de atemorizar lo seduce. Su amigo, cordero también, le recuerda su origen. ¿Qué va a hacer un corderito disfrazado de lobo? ¿Cómo se va a convertir en el perseguidor de su familia? Y el empleador intenta conquistarlo con la hermosa piel y los dientes filosos. Suena conocido, ¿no? Por momentos, equiparable a un proceso de selección de personal (de los malos).

El cordero cree que es algo que no es, un rol que le queda muy grande. El arreglo está atado con alambre y, sin dudas, es peligroso. El período de prueba, el desinterés del selector, la astucia en el manejo. A pesar de estar situada en el ámbito del bosque, se corresponde con el modo de pensar urbano, capitalista, de sociedad de consumo. Todo es plug and play, hasta las personas. Las identidades quedan en un segundo plano.

El otro ve el proceso, lo entiende. En efecto (y en perspectiva), el cordero se está metiendo en la boca del lobo y no hay salida. En la sucesión de eventos, la realidad es clara. Pero estando ahí, las cosas se vuelven confusas para el protagonista cordero-lobo.

Bettina Wegenast escribe una novela profunda, para ser conversada. ¿Qué es ser el lobo? ¿Cómo se sostienen esos cambios? ¿Hay cambios más sinceros que otros? Hay maldad y hay miseria, hay bondad y el no darse cuenta. Queda este interrogante dando vueltas. Seguro que después de leerlo, nadie va a querer ser el lobo. Nadie se va a tragar la idea de ser el lobo.