jueves, 5 de mayo de 2011

Un asiento para los sueños

Por Luciana Murzi.

Canela y Daniel Roldán. La silla de imaginar. Córdoba: Comunicarte, 2011.













Dentro de Cola de Ratón, nueva colección de Comunicarte, se incluye este libro álbum tan singular: La silla de imaginar, con textos de Canela e ilustraciones de Daniel Roldán. Un libro que fue pensando muy en conjunto, “como una canción a dos voces”, dice la autora. Y yo creo que el resultado es una música preciosa y llena de matices.

Para empezar, una propuesta de lectura curiosa: antes de la página de legales y de la portada, hay una doble página de cuento. Y al final del libro, después de las biografías y del listado de títulos de la colección, aparece el final del cuento. Así, inicio y fin del contenido enmarcan el libro. Esos dos espacios, como hilvanados, comparten un mismo plano visual –con un solo elemento cambiante– y un mismo protagonista: el tren, que funciona como metáfora. 

Paciencia y deseo son las claves del cuento. Desde la ensoñación se construye una realidad distinta, y lo sorprendente es que se vuelve posible. Así, la nostalgia se anula y los habitantes del pueblo por donde ya no pasaba el tren comienzan a relacionarse con sus deseos de una manera nueva y esperanzadora. La silla de imaginar, sin embargo, no es para cualquiera. Es una elaboradora de sueños bonitos y desinteresados. Hecha raíces en suelos de poesía. Hace volar, arma olas de mar, construye casas de amor, pega estampillas en cartas y trae animales, circos, abuelas, trenes. En este libro se multiplican los sueños y la alegría de compartirlos.