Cuño, Cucho. Pasapalarbas. Buenos Aires: Ed. Del Eclipse, 2011.
Cucho Cuño arranca con todo. Buen año para él y también para nosotros, los lectores, que descubrimos con placer cómo su estética se va asomando en el campo de la LIJ.
Primero, sus coloridas ilustraciones del libro Ensalada de bichos, escrito por Patricia Suárez y editado por Crecer Creando. Y segundo, este libro recientemente publicado por Del Eclipse: Pasapalarbas (no, no me equivoqué al tipear; la inversión de las letras finales es muy a propósito y tiene que ver con la original idea de Cucho en referencia con lo transmitido a través del lenguaje).

Los personajes se manifiestan en un lenguaje articulado de forma inesperada. El desconcierto se habilita y aparece la imposibilidad de codificación. Símbolo, señal, signo. Y aquí, significante inherentemente unido a un significado. “¿Cuál?” es la pregunta. No importa. No es ninguno o es cualquiera. El significado, entiendo, es el acto de habla en sí mismo.
Sí vemos actitudes del hablante a través de las modalidades oracionales: enunciativa, interrogativa, desiderativa, exhortativa, dubitativa. El lenguaje, incluso en la desarticulación, tiene funciones.
A través de la gestualidad de la imagen y los diferentes usos de tipografías, los personajes de Pasapalarbas realizan actos de enunciación. Andan y desandan el rumor por un suelo de muchos colores. Y estas “palarbas” siguen ese camino, van de boca en boca, y entre besos, enojos y regaderas crece, como una flor, la sospecha de que lo esencial es silencioso al lenguaje unívoco.

Para ver más cosas de Cucho o para saber en qué anda, pueden visitar su blog: Cucholandia.
1 comentario:
Las reseñas de las Julianas son impecables.
¡Buenísima!
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