sábado, 15 de noviembre de 2008

Más sobre Oliverio junta preguntas

Abro mi ejemplar de Oliverio junta preguntas y encuentro una conmovedora –al menos para mí– dedicatoria de la autora:

"Para Luciana, para que en Oliverio encuentres un amigo.
Cariñosamente,
Silvia, 1995".

Pensar que ahora me la cruzo en presentaciones de libros, eventos, ferias. Y no sé bien qué decirle. "Soy tu fan; te sigo desde Cuentos y chinventos. No me perdí ni uno solo de tus libros"... No, eso sería muy obvio y las autoras escapan del lugar de celebridades. Tendré que prepararme para la próxima.


Oliverio junta preguntas en un cuaderno. Anota y anota. Hasta sumergirse en el oleaje de la incertidumbre y su movimiento cíclico.
Y, de repente, el naufragio. El extrañamiento de los formalistas rusos. Oliverio se enamoró.
De un tirón completó el cuaderno de los interrogantes.
Sin respuestas al enamoramiento, pero con un sinfín de preguntas que lo sobreviven, un sinfín de misterios por resolver.