sábado, 30 de mayo de 2009

De cómo volverse otro (audio)

"Después de los lobos" es un cuento de Liliana Bodoc que integra la antología Aventuras del mundo animal, editada por Santillana en 2004.
Si hacen click acá o en el título del cuento, van a poder escucharlo narrado por la autora.

A mí me sorprendió. Porque la voz de Bodoc elude el acercamiento al rumor característico del relato transmitido mediante la oralidad. Muy por el contrario, la voz le otorga mayor verosimilitud a la ficción. La narración está recorrida por una línea segura, un movimiento de dejar rastros –de acumular– que no podrán ser borrados, sino que se mantendrán permanentemente en actividad hasta el final del relato. Un movimiento que permite hablar, sin caer en la desesperanza, de cómo los sujetos (lobos en este caso) generan una distancia en el centro mismo de sus identidades para volverse sujetos nuevos, simplemente porque "no quisieron, no supieron o no pudieron ser iguales a todos".

jueves, 28 de mayo de 2009

Confirmado: es moda

Definitivamente y siguiendo con el post de mi amiga Inés, hacer trailers de libros está de moda. Les quiero mostrar el de un libro tradicional en su 40° aniversario: The very hungry caterpillar, o La oruga muy hambrienta, de Eric Carle, editado por Kokinos. Se consigue en español en Libros de Arena.

Pero aquí lo importante, puede ver al mismísimo autor que muestra el proceso de construcción:
http://www.youtube.com/watch?v=fvRcCKP5v6Q

Y un plus de regalo:
http://www.youtube.com/watch?v=HplSHA8Fs4w o simplemente escribiendo "Eric Carle" en youtube y entrando a la primer entrada. Ambos links son en inglés pero son muy gráficos.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Y dónde están los padres normales en los libros infantiles?

Encontré esta nota en el Times Online, diario inglés. Trata de la ausencia de roles paternos positivos en la literatura infantil actual. Es interesante porque el periodista Syson (padre de una niñita de 2 años) entrevista a Suzanne Carnell, editora de los libros-álbum de Macmillan. Ella pone el énfasis en que en los 80s existió una gran variedad de libros de roles, particularmente los que señalaban que las madres no andaban detrás de la cocina todo el tiempo, y que podían también ser pilotos o conducir camiones. Esta editora se pregunta si no es momento de retomar los libros de roles para poner a la luz el nuevo rol de los padres.
Damon Syson también consulta a Nicholas Tucker, autor del Rough Guide to Children's Book (¡existen Rough Guides de TODO!). Él toma un punto de vista cuestionable, que es que la mayoría de los autores son mujeres y por ello es que el rol maternal está mejor desarrollado. Cuestionablísimo, ¿no?

Y no podía faltar la sección de libros con buena imagen paterna, según el Times:
Vamos a cazar un oso, de Michael Rosen y Helen Oxenbury, editado en español por Ekaré.
My Daddy is a giant, de Carl Nolac y Ingrid Godon, editado por Macmillan.
Clever Daddy, de Maddie Stewart, editado por Walker Books.
The Emperor's Egg, de Martin Jenkins y Jane Chapman, también de Walker Books.
My Out and About Book, de Barbara Vagnozzi, de Campbell Books.
Some Dogs Do, de Jez Alborough, por Walker Books.

Por mi parte, no pude dejar de pensar en Mi papá, de Anthony Browne, editado por Fondo de Cultura Económica.

La nota también destaca los clásicos con roles negativos, que dejan mal parados a los padres.
Ahora no, Bernardo, de Davic McKee, editado por el Grupo Anaya.
Gorila, de Anthony Browne, Fondo de Cultura Económica.
Monkey Puzzle, de Julia Donaldson, Macmillan.
Angelina Balerina, de Katherine Halbird y Helen Craig, editado por Puffin Books.
y hasta series enteras: Spot, de Eric Hill y los de Alfie por Shirley Hughes.

¿Se les ocurren más? ¿Ven ejemplos en la literatura argentina?

lunes, 18 de mayo de 2009

Peleonas, mentirosas y haraganas

Peleonas, mentirosas y haraganas. Buenos Aires: Del Eclipse, 2007.


Todo rima en este libro.

Riman las palabras. Fulana, Mengana y Zutana, irrespetuosas, aburridas y divertidas. Esto último, al menos para los lectores. En una maraña de puras rimas consonantes, el texto de Didi Grau genera un ritmo admirable y se lee apresuradamente, de una bocanada.

Riman las imágenes. Las meticulosas ilustraciones, a cargo de Christian Montenegro, acentúan las simetrías, no sólo en la rima, sino también en las imágenes mismas.

Riman las formas. Laura Varsky alterna colores e imágenes en cada página con los elementos textuales y tipográficos, generando un clima de expectativa rítmica y acompasada.



La prolijidad de este libro me asombra. Un libro-álbum con todas las letras.


Y las hermanas, amables, veraces y muy ufanas… ¿como las Julianas?


martes, 12 de mayo de 2009

Todo el dinero del mundo, de Istvansch

Istvansch. Todo el dinero del mundo. Buenos Aires: Sudamericana, 2005.

¡A partir de ahora, sos dueño de todo el dinero del mundo!


Así comienza este cuento colorido, no sólo por los colores, sino también por las palabras, las formas...


Tenés todo el dinero del mundo. Es todo tuyo. Es todo mío, en realidad. El deíctico (estamos hablando mucho de deícticos últimamente) es central en este libro: el libro habla de vos.


Tenés todo el dinero del mundo. ¿Qué hacés? Rápidamente te asegurás de que no te falte nada, pero lo que se dice NADA. ¡Yo haría lo mismo, qué casualidad! Comida, juguetes y transportes; películas, libros y lugares; animales, tesoros e incluso hasta Marte. Todo es tuyo.


Como decía, el deíctico enreda rápidamente al lector en el texto, haciéndolo cómplice, partícipe. El narrador escribe la historia del lector y en este punto me enredo yo también en mis propias palabras.


Digamos que en la narración, el personaje (vos, yo, el lector) compra todo lo que es posible con todo el dinero del mundo, que le es dado por la Reina. La narración está estructurada de tal manera que en algún momento llegué a creer que el mundo se iba a vengar de mí, finalmente. Pensé que el cuento terminaría recordándome lo egoísta que soy, por querer tener todo. Una lección moral, para los niños de hoy, con sus play-stations y sus pikachunes.


Pero el desenlace es otro. Pronto descubrimos con alegría que el mundo no se va a vengar de nosotros. Que no somos egoístas, ni atentamos contra la estabilidad del mundo. Todo lo que necesitamos está a nuestro alcance: en nuestra imaginación.

Había dicho colorido, y esto también tiene que ver con los colores. Pero esto lo dejo para que lo vean ustedes.

En definitiva, un librito fantástico para ser leído muchas veces e imaginar qué otras cosas nos compraríamos si tuviéramos todo el dinero del mundo.



domingo, 3 de mayo de 2009

La casa de la viuda, de Norma Huidobro

Huidobro, Norma. La casa de la viuda. Buenos Aires: Ediciones Del Naranjo, 2008.

La casa de la viuda es un cuento largo que se centra en uno de los clásicos elementos del género terror: las muñecas. Nacho y su amigo Luciano tienen la tarea de conseguir objetos antiguos para colaborar con el museo de la escuela.
Por ese motivo se encuentran con la viuda y con las presencias –espejo de las ausencias–, las neblinas y los sonidos que se encierran en su casa.

“Todo empezó con el museo”, explica el narrador. Y posteriormente se irá viendo que la enunciación está en permanente contacto con los gestos de lo antiguo. Como si lo muerto evocara irremediablemente la vida de lo muerto, algo sin clausura que siempre puede viajar a través del tiempo y resignificarse en el presente como otro modo de presencia.

Un fantasma. Una muñeca –que debe pertenecer al pasado y ser parte de otras historias, por supuesto historias ajenas, secretas y fragmentadas cuya totalidad no puede atravesar el tiempo indemnemente–, un retazo del pasado que perturba el presente, en este caso con ojos azules e inmóviles y con un vals ejecutado a la perfección.

En la última página, el lector descubre que el narrador nada le dirá acerca de los hechos ocurridos. Entonces, se produce un acercamiento entre ambos, ya que tanto el narrador como el lector perciben la desolación y la vulnerabilidad frente a aquello que nunca podrá ser desmitificado y que seguirá siendo una amenaza. Así, el final vuelve sobre el inicio del texto –“Es raro lo que voy a contar. Es algo que me pasó de verdad. Nadie me cree (...)”– y justifica el posicionamiento del narrador-protagonista y su estado de emergencia al narrar.

Al ser un texto poco extenso, la cantidad de elementos que habitualmente utiliza Huidobro en sus relatos aquí se reduce a unos pocos. Dos chicos, una viuda, una casa lúgubre repleta de cosas viejas e inservibles, un misterio, un objeto diminuto y una sala habitada por muñecas dispuestas en hileras. Pero no hay que olvidar que se trata de otro género literario.
Es indiscutible la calidad de Huidobro para escribir relatos policiales. Y es un placer ver la misma soltura del movimiento de su pluma en otros territorios génericos.

El terror de La casa de la viuda es un terror que no explica nada, sino que permanece en la duda y presenta formas agrietadas por el discurso de lo imposible. No hay terror verdadero si hay explicación, si hay causas racionales que expliquen el hecho terrorífico y le otorguen al lector la tranquilidad de vivir un mundo escindido de lo sobrenatural. El relato de terror tiene el deber de eliminar las certezas. Huidobro capta la esencia. Y eso le permite desarrollar maravillosamente el género, ese espacio fundado en un sentido dinámico que pone en jaque la estabilidad de la razón.

sábado, 2 de mayo de 2009

Destacados ALIJA 2008

Y los premiados son...

Arte
Premio: El pequeño ilustrado: diccionario verborrágico. Creación de los chicos del taller de Azul, Salta. Dirección: Silvia Katz. Ediciones Laralazul.
Mención: Teodoro y la Luna. Eduardo Rovner. Dibujos: Luis Felipe Noé. Ediciones de la Flor.
Audiotexto
Premio: Latinoamérica en voz 2: cuentos y leyendas. Autores Varios. Ilustraciones: Lucas Nine. Ediciones Abran Cancha. Colección Oído Leído.
Colección

Premio: Veinte Escalones. Editorial Comunicarte.
Comunicación teórica

Premio: La construcción del camino lector. Laura Devetach. Comunicarte.
Mención: En busca del lector infinito: una nueva estética de literatura infantil en la formación docente. Cristina Pizarro. Lugar Editorial. Colección Relecturas.
Cuento
Premio: El camino de la luna. Laura Escudero. Ilustraciones: Oscar Rojas. Comunicarte.
Mención: Bajo las estrellas. Roberta Iannamico y Alejandra Pupio. Vacasagrada Ediciones. Departamento de Humanidades. Universidad Nacional del Sur.
Divulgación
Premio: Un libro en tamaño real. Jorge Doneiger. Pequeño Editor.
Mención: La escuela no siempre fue así. Pablo Pineau y Carla Baredes. Ilustraciones: Javier Basile. Ediciones Iamiqué.
Historieta
Premio: Los ojos de la pantera y otras pesadillas. Horacio Lalia. Colihue.

Mención: Equis y Zeta. Jorge Luján e Isol. Sudamericana.
Ilustración
Premio: El camino de la luna. Laura Escudero. Ilustraciones: Oscar Rojas. Comunicarte.

Mención: Perlas de bruja. María Rosa Mo. Ilustraciones: Leicia Gotlibowski. Ediciones SM.
Libro álbum
Premio: Radiografía de una bruja. Beatriz Ferro y Elenio Pico. Libros Álbum del Eclipse.

Mención: El incendio. María Teresa Andruetto y Gabriela Burín. Libros Álbum del Eclipse.
Novela
Premio: Noton y los ladrones de luz. Gabriel Sáez. Ilustraciones: Mónica Weiss. Comunicarte.
Mención: El espejo africano. Liliana Bodoc. Ediciones SM.
Poesía
Premio: Perlas de bruja. María Rosa Mo. Ilustraciones: Leicia Gotlibowski. Ediciones SM.
Mención: El mercado de las pulgas. Juan Lima. Editorial Atlántida.
Propuesta editorial
Premio: Ediciones Del Eclipse
Mención: Comunicarte
Recopilación de relatos de la tradición oral
Premio: Quién engaña a quién. Jorge Accame y Elena Bossi. HomoSapiens.
Mención: Seres mitológicos argentinos. Adolfo Colombres. Ilustraciones: Luis Scafatti. Colihue.
Rescate editorial
Premio: Dimitri en la tormenta. Perla Suez. Ilustraciones: Jorge Cuello. Sudamericana.

Mención: La pandilla del ángel. Graciela Cabal. Ilustraciones: Rodrigo Luján. Grupo Editorial Norma.
Teatro

Premio: Doña Disparate y Bambuco. María Elena Walsh. Ilustraciones: Lancman Ink. Alfaguara.

El jurado estuvo integrado por Patricia Berdichevsky (Ciudad de Buenos Aires), Patricia Bustamante (Salta), Mónika Klibanski (Provincia de Buenos Aires), Serena Jara Melagrani (Córdoba) y Diana Tarnofky (Ciudad de Buenos Aires).


El acto de entrega tendrá lugar el lunes 11 de mayo, de 18 a 19.30 hs. en la Sala Adolfo Bioy Casares de la Feria del Libro de Buenos Aires.